El trabajo invisible que sostiene un producto

Expertos de producto, ¿qué opináis?

Últimamente le doy vueltas a un debate interno que, seguramente, vivimos muchos expertos en Producto: la tensión entre hacer que el producto avance vs mostrar hacia arriba todo el trabajo que implica. Es un equilibrio complejo y creo que vale la pena reflexionar sobre él.

En muchos roles, el valor se mide por lo que se ve. En el de Producto, muy a menudo, por lo que se nota.

Yo siempre he sido de los que empujan desde dentro: de los que priorizan, resuelven, anticipan y desbloquean. De los que están cerca del equipo para que todo fluya, incluso cuando eso significa hacer un trabajo silencioso, técnico, operativo, poco vistoso y de muchas horas. Ese trabajo que no aparece en un documento… pero que, si no se hace, todo se detiene.

Con el tiempo he entendido que existe una tensión constante entre contar y hacer. Entre dedicar horas a explicar hacia arriba cada detalle del trabajo… o dedicar esas horas a que el producto avance de verdad y nada se detenga.

Yo he elegido siempre lo segundo. No por modestia, sino por convicción: creo profundamente en el valor del trabajo que hace que las cosas ocurran.

Claro que es importante dar visibilidad, y es algo en lo que sigo creciendo. Pero también creo que debemos poner en valor todo lo que no se ve: las decisiones que evitan problemas, las conversaciones que alinean, las prioridades que ordenan y los incendios que nunca llegan a producirse porque alguien estaba allí antes.

Ese “alguien”, casi siempre, solemos ser nosotros. Cuando trabajamos, no estamos pensando en vender nuestro trabajo, sino en hacer que las cosas fluyan. Al final, nuestro rol es especial precisamente por eso: porque somos el puente entre mundos, los guardianes del foco y los que mantenemos la máquina en marcha.

Nuestro trabajo no siempre brilla. Pero siempre importa.

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